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OLVÍDATE DE LAS RELACIONES Y APRENDE A RELACIONARTE

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LA PAREJA

Muchas personas buscan una persona que represente un ideal porque cree que encontrar la pareja perfecta lo vuelve a uno perfecto también. Por eso tendemos a idealizar al otro y a enamorarnos de la imagen que hemos creado. Cuando descubrimos los defectos y la sombra del otro no nos gusta porque nos refleja nuestras propias imperfecciones y nuestra sombra. El problema de muchas personas es que confunden el intenso erotismo y el romanticismo con el amor verdadero. Persiguen un ideal imposible dando a la relación una importancia mayor que la debida deseando creer que el amor existe. Al mínimo desencuentro sentimos que la persona no era como creíamos e intentamos huir o defendernos proponiéndonos no permitirnos volver a sufrir nunca más.

Al comprender lo imposible que es alcanzar el ideal, ENCONTRAMOS A ALGUIEN CON QUIEN PODEMOS SER COMO SOMOS, DECIR LA VERDAD CON FRANQUEZA Y DONDE EL COMPROMISO ES UN HECHO. ACEPTANDO Y COMPRENDIENDO A TU SER QUERIDO Y A TI MISMO.

Comprometerte implica aceptar al otro sin estar esperando que le ocurra algo que lo vuelva más agradable a tus ojos. Te comprometes con él/ella tal cual es, porque te das cuenta de que el hecho de estar juntos es beneficioso para los dos. Uno se entrega cuando el corazón prevalece más allá de las dudas, y se compromete con plena conciencia de los defectos del otro. Aunque los dos seáis imperfectos, tomáis un compromiso basado en la aceptación mutua.


Aquí te entrego un texto de OSHO para nutrirte y meditar.

Olvídate de Las Relaciones y Aprende a Relacionarte.

Una vez que estableces una relación, das por sentado que el otro va a estar ahí; eso es lo que destruye todas las relaciones. La mujer piensa que conoce al hombre, el hombre piensa que conoce a la mujer. ¡Nadie conoce a nadie! Es imposible conocer a la otra persona; ésta sigue siendo un misterio. Dar por sentado que la otra persona va a estar ahí es un insulto, una falta de respeto.

Pensar que conoces a tu mujer es algo realmente desagradecido. ¿Cómo puedes conocer a la mujer? ¿Cómo puedes conocer al hombre? Son procesos, no son cosas. La mujer a la que conociste ayer ya no está hoy. Ha fluido mucha agua por el Ganges, ella es otra persona totalmente diferente. Relaciónate de nuevo, comienza de nuevo, no lo des por sentado.

Por la mañana, vuelve a contemplar la cara del hombre con que dormiste la noche anterior. Ya no es la misma persona; ha cambiado mucho. Ha cambiado mucho, muchísimo. He aquí la diferencia entre una cosa y una persona. Los muebles de la habitación siguen siendo los mismos, pero ese hombre y esa mujer ya no son los mismos. Vuelve a explorar, vuelve a empezar. Eso es lo que quiero decir con relacionarse.

Relacionarse significa que siempre estáis empezando, que siempre estáis intentando conoceros. Una y otra vez os estáis presentando a la otra persona. Estáis tratando de conocer las diferentes facetas de la otra persona. Estáis intentando ahondar cada vez más en el reino de sus profundos sentimientos, en los profundos recovecos de su ser. Estáis intentando revelar un misterio que no se puede revelar. He aquí la alegría del amor: la exploración de la conciencia.

Y si te relacionas y no lo reduces a una relación, el otro se convertirá en un espejo para ti. Al explorarlo, sin darte cuenta, te estarás explorando también a ti mismo. Al profundizar en el otro, al descubrir sus sentimientos, sus pensamientos, sus más profundas emociones, estarás descubriendo también tus más profundas emociones. Los enamorados se convierten en espejos el uno para el otro, y el amor se convierte en meditación.

La relación es algo feo; relacionarse es bello.

En una relación, ambas personas se vuelven ciegos hacia el otro. Simplemente piensa, ¿cuánto tiempo ha pasado desde que miraste a tu mujer a los ojos?, ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que miraste a tu marido? Quizás años, ¿Quién mira a su propia mujer? Has dado por hecho que la conoces, ¿qué más hace falta mirar? Estas más interesado en los desconocidos que en la gente que conoces; conoces toda la topografía de su cuerpo, sabes como reaccionan; sabes que lo que ha ocurrido volverá a ocurrir una y otra vez. Es un círculo vicioso.

No es así; en realidad, no es así. Nada se repite; todo es nuevo cada día. Sólo tus ojos envejecen, tus suposiciones envejecen, tu espejo tiene ya tanto polvo que eres incapaz de reflejar al otro.

Por eso hablo de relacionarse. Con relaciones, me refiero a permanecer constantemente en una luna de miel. Continuad buscándoos y escudriñándoos el uno al otro. Descubrid nuevas formas de amaros el uno al otro; descubrid nuevas formas de estar con la otra persona. Cada individuo es un misterio tan infinito, inagotable e insondable que nunca podrás decir: "Ya lo conozco" o "Ya la conozco". Como mucho podrás decir: "He hecho todo lo posible, pero el misterio sigue siendo un misterio".

De hecho, cuanto más lo conoces, más misterioso se vuelve el otro. De esta manera, el amor es una aventura constante.

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